miércoles, octubre 28, 2009

Compartiendo



Amistades


Vengo del blog de Hemicéfalo donde el compartió una hermosa historia de amistad vía Tomás de Aquino y me recordo otra historia que me contaron aquí. Resulta que en una de estas aldeas-ciudades de Eslovaquia había un americano moreno. Este americano moreno en tanto que extranjero como suele ocurrir no tenía muchos amigos, pero había uno que entraba en la categoría argentina de "conocido". Es decir, una persona que uno solo saluda con una sonrisa pero poco sabe de su vida y en muchas instancias, ni le interesa saberlo.
Sucede que una noche cuando el moreno va a una conocida disco del lugar, a un grupo de neonazis o skinheads o mejor dicho estúpidos, les molesta la presencia de un no caucásico en el lugar. Empiezan a golpearlo hasta que el conocido del moreno, cual Cruz en el Martín Fierro, decide que es injusto lo que sucede y entre él y aquél le dan una linda lección de multiculturalismo a los cabezas rapadas.

Aullidos

Con mi amigo andaluz, un gran tipo pleno de ideas y de heroico furor, nos hemos embarcado en un proyecto un tanto... animal, podriamos decir. Inauguramos una escritura en colaboracion que es tambien un espacio donde vamos a rascarnos y contar solapadamente alguna anecdota pasada o futura. Estan todos invitados a esta cucha, sobran los huesos.

Pesadillas, sueños y premoniciones

Hace unos días Gualterio me escribió asombrado por una especie de deja vu onírico que tuvo. Hice caso omiso de su asombro hasta que hace unos días entre pesadillas de monstruos horribles, castrati y mi familia soñé con Bélgica. Cuarenta y ocho horas después, en el mundo de la vigilia, en un lugar donde escasean los extranjeros una persona se dirige a mí con estas palabras:
- Hablas español?
- Sí -- replico -- es mi lengua materna. Vos de dónde sos?
- De Bélgica.
Como siempre, las premoniciones en mi caso nunca anuncian nada útil. Pero bueno, es divertido notarlas.

domingo, octubre 25, 2009

Griotka y latinazgos

1. El néctar de los dioses se llama GRIOTKA.

2. Ella no sabe que cuando la miro estoy viendo a Aquella. Ninguna de las dos sabe que tiene un clon a miles de kilómetros.

3. "La sangre tira" dicen, pero ¡no saben cuánto! Un apellido, un aspecto físico muchas veces condicionan más de lo que nuestro indeterminismo nos pueda permitir aceptar.

4. El coraje ciego de quien no se detiene a pensar demasiado me está conduciendo a leer mi tercer libro en latín. No entiendo demasiado, pero tampoco entiendo muy poco. Ese aire de familia me enrieda y me da placer, más aún cuando saliendo a la calle solo escucho barbarismos.

5. El otro día, yendo por tercera vez en el mismo día al bar que me gusta y que estaba cerrado descubrí que soy un conservador. No lo puedo negar, ahora bien, no creo que el conservadurismo sea un problema el problema está en qué queremos conservar.

martes, octubre 20, 2009

No quiero ser un filósofo

Cuando me encuentro con filosofastros y filodoxos me doy cuenta que no quiero ser un filósofo. Y les voy a explicar en dónde radica la principal diferencia entre un filósofo y aquéllos. Un filósofo real ama la sabiduría y el conocimiento, no quiere ser un filósofo quiere ser un sabio. Pero esta vida no le permite ser otra cosa. En cambio, el filodoxo quiere ser un filósofo y no un sabio, quiere aparentar ser él, por eso no es más que un filodoxo, un fanático de las opiniones de otros.

Para filosofar no se necesitan nombres propios, solo se necesitan hechos, palabras y dos mentes. ¿Por qué digo dos? Porque sólo se puede pensar con otro. Aún cuando pensamos en solitario no hacemos más que desdoblarnos; por eso leemos, porque dialogamos con otro. No se puede pensar solo. Dejemos en paz a los ascetas en sus cuevas, repitiendo mantras que los hacen creer superiores, dejemos que se pudran los spinozas y los zaratustras pero dejemos vivas sus ideas. Ofrezcámoslas a todos, compartámoslas, hagamos la disección de las mismas, reunámoslas en una nueva figura.

Recuerdo hace mucho haber leído una serie de falsos indicadores de sabiduría que en ciertos momentos he usado con mucho éxito. Si quisieramos hacer un decálogo del buen filodoxo deberíamos poner:

1. Siempre esté en contra, no importa lo que diga el otro. Estar en contra demuestra espíritu crítico, disconformidad y fuerza.
2. En lo posible use términos difíciles, no diga hombre, diga Ser-Ahí, Sujeto, Individuo, Persona y aun mejor ¡Dasein!
3. Intente utilizar cada cinco palabras una de un idioma que en lo posible el interlocutor no conozca, no importa si Ud. tampoco la conoce. Preferentemente el griego antiguo y el alemán, ellos ofrecen una maravillosa gama de palabras complicadas: no diga 'sujeto' diga hypokeimenon, no diga cosmovisión diga Weltanschauung.
4. No tenga miedo de usar guiones, es más si puede intente formar frases que sean una sola construcción ligada con guiones: ser-en-el-mundo, estar-a-la-mano, etc.
5. De las cuatro palabras que le quedan intente que una por lo menos sea un nombre propio, preferiblemente si usted es latinoamericano que sea un europeo continental: Spinoza, Habermas, evite Nietzsche y Foucault porque ya están demasiado citados pero use Deleuze en cuento pueda.
6. Vanaglóriese de no ser comprendido, la filodoxia no busca comunicar busca aparentar pericia, por ello si los demás no le comprenden usted está haciendo bien las cosas.
7. Altere la gramática y la ortografía a su antojo, usted es un filodoxo y está por encima del resto y eso incluye sus estúpidas reglas.
8. Usted es especial, nunca lo olvide, es un genio incomprendido. No importa que aún no escribió nada, usted puede hablar difícil y si quisiera podría escribir grandes obras que revolucionen el pensamiento pero usted es tan rebelde que no es que no puede es que no quiere.
9. Desprecie a los otros filosofastros, no hay espacio para la camadería, porque si uno es descubierto caen todos.
10. Aproveche el medio online para entrenarse es un buen lugar para practicar la filodoxia sin mayores riesgos.

Yo también fui un filodoxo, no lo olviden, los conozco demasiado chicos. Guárdense sus estrategias. Creo que de la gente que lee este blog hay dos clases: los que me quieren bien y los que me admiran. Los que me quieren bien son los bloggers genuinos, mis amigos, la gente que tengo linkeada los que conozco cara a cara. Son aquellos que pueden criticarme para que mejore. Pero los otros, los Xavieres que vienen cada tanto, esos son los admiradores que aun cuando me leen y fingen despreciarme no logran contenerse y tienen que buscar una vana forma de criticarme para convencerse a ellos mismos que no me admiran. Ya lo van a superar.

Saludos de Bucay!