
La leyenda es sencilla, un noble con poder quiere subir los impuestos que castigan a una comuna, pero su hermosa y pelirroja mujer (Lady Godiva) se apiada de sus súbditos. El noble desafiando a su esposa le dice que él se olvidará del aumento si ella cabalga desnuda entre el pueblo. Lady Godiva entre compasiva y terca accede y el pueblo conmovido decide que nadie la mirará. Todos cumplen salvo un tal Tom, en adelante Tom el mirón. No recuerdo qué le sucede a Tom, pero hoy pensaba que él estaría muy feliz con Internet.
Gilad Atzmon en su libro Guía de Perplejos (el mismo título que el célebre ejemplar de Maimónides) con bastante humor inventa la "pipología", filosofía de los mirones.
Los masones representaban a Jabulón (creo que es una combinación de Yahweh, Baal y Amón para describir a dios) con una pirámide o un triángulo y un ojo que todo lo ve.
Una vez leí al Cusano (Nikolaus Krebs von Küs) en un sermón en el que hablaba de la relación entre ver (theorein) y dios (theos). Esto explica las metáforas como la de los masones y la idea de un dios que todo lo ve o todo lo piensa. Puesto que teorizar es otra forma de ver, y las ideas son eidos, de eideo (ver).
Ver, mirar, observar, contemplar, espiar, pispear, avizorar, otear, ojear, divisar, avistar, atisbar, vigilar contra oler y olfatear o testear, saborear, paladear, gustar o escuchar, oír y sentir o palpar y tantear.
Una vez me contaron que los pensadores árabes del siglo XII consideraban al tacto el más importante de los sentidos, porque hacían derivar de él a todos los demás y porque no conocían a alguien que hubiese perdido absolutamente ese sentido. Pero leí a Oliver Sacks y dice que ese también se puede perder, pero también reconoce muchos más sentidos como ya subrayé en un post anterior (incluso algunos científicos hablan de 11 sentidos).
En ninjutsu hay una prueba, el
Sakki Test, que consiste en prever el golpe letal. El sensei se coloca con una katana de madera (
Boken) por detrás del aspirante al máximo dan. Mientras el aspirante permanece en
seiza (posición de descanso) con los ojos cerrados el sensei tira un corte sobre la cabeza del otro y éste debe percibir el golpe y hacer un rodamiento hacia adelante o hacia el costado para evitarlo. En el peor de los casos recibe un palazo por la cabeza.
Me gustaría creer en un sentido que sea como la intuición de lo venidero, pero por ahora no salgo del lema del peeping Tom bíblico, el apóstol Tomás: "ver para creer". Quizás la leyenda se haya valido de ese Tomás, al que se le adjudica un Evangelio gnóstico en copto y griego muy interesante.
Bueno, como verán no puedo frenar mis libres asociaciones. Todo esta perorata fue para decir que últimamente me siento como Tom: sólo veo lo que no puedo tener.
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Imagen:
"Lady Godiva" por John Collier, c. 1898.
Nota: ahora todos somos Tom.