lunes, marzo 30, 2009

Hermenéutica del diario


Hace unos meses un prestigioso investigador argentino me recomendó un libro que me serviría en mi relación entre la ciudad y la hermenéutica. El libro en cuestión es Berlín 1900 de Peter Fritzsche. Al libro quizá le sobren unas cuantas páginas, no obstante, sostiene una tesis interesante: la ciudad geográfica (el Berlín de fines del s. XIX) tenía un símil en la ciudad textual (los diarios más vendidos de la época Berliner Morgenpost, B.Z. am Mittag, etc.).

Berlín en tanto que ciudad moderna, en su cambio de modelo del ateniense al de Chicago, deviene en una ciudad dinámica dónde todo es perecedero e inestable, donde los conciudadanos no suelen conocerse, donde las calles y los edificios que hoy están quizá mañana no estén. Según Fritzsche el diario es necesario para recorrer la ciudad, eso explicaría las increíbles ventas de los mismos, la avidez lectora de los berlineses que en algunos casos llegan a comprar hasta tres diarios al día y leen incluso en el tranvía.

En una etapa de mi vida trabajé vendiendo diarios, un trabajo bastante ingrato que aquél que en un domingo lluvioso recibe su ejemplar en su casa cálida en la mayoría de los casos no lo valora. Recuerdo que en esos años fui testigo de la decadencia del diario-papel y el advenimiento del diario virtual. El diario sigue siendo una importante fuente de formación de opiniones, de difusión de datos, de malversación de informaciones, pero en el ámbito virtual la competencia con otros medios ya le quita el privilegio que antes poseía.

Ampliando la tesis de Fritzsche quizá se pueda decir que al mundo geográfico en el que vivimos se le suma un mundo virtual (Internet) sin el cual cada día se hace más difícil recorrer el primero.

Imagen: "Strillone" de Giorgio Conrad, s. XIX.

5 rechazos del solipsismo:

Esponjita dijo...

y no olvide los diarios que actualizan su información cada 5 minutos...
Del pobre Kande sólo se sabía a ciencia cierta que había muerto en la esquina de División del Norte y Tlalpan... pero pasó de extranjero misterioso a famoso filósofo de la globalización naturalizado mexicano; de víctima de la inseguridad que nos acosa a mafioso con deudas vergonzosas... y de un diario a otro llegó a cambiar incluso de género...

yo, por eso, y a propósito del geógrafo y los cusanos y los kantianos: yo me quedo escéptica hasta que no me traigan un GPS que funcione bien...

la desubicada esponja

bLuEsMaN dijo...

A veces me parece que todo es virtual, no sólo los diarios on-line. Algo así como matrix pero oara consumo propio.
No es justo de lo que se hablaba en la entrada, pero es que si sale el tema de lo virtual a poco más llego.

Fogel dijo...

Me pareció sumamente interesante la visión de un mundo real que sólo existe en la virtualidad.

Un abrazo

Walter L. Doti dijo...

Leer los diarios no tiene sentido. Si alguna vez anunciaran que se ha descubierto el modo de ser inmortal, la noticia llegaría a mí de cualquier modo. Y si esa no es la noticia, ¿qué otra cosa me puede interesar?

Es cierto que se hace difícil transitar en el mundo real si uno no va guiado por el diario (de papel o virtual). Pero habría que ver hasta qué punto no sucede que los escollos que evitamos no son puestos por el mismo diario.

vfedor dijo...

Hay seminarios publicados en el Goethe por Ricardo Parodi sobre "Territorio, identidad y población" (si mal no recuerdo y en referencia a la primera parte de tu entrada).