martes, abril 07, 2009

Búfalo Bill y el enigma del doble 4


Para Gualterio, el autodenominado "gurkha literario"


Orgullo y desafío o sofística y aburrimiento

En el día de ayer mi muy querido amigo Gualterio me desafió a escribir sobre un extraño libro infantil: Aventuras de Búfalo Bill "El enigma del doble cuatro". El número 9 de la colección Gigantes en miniatura. El libro es muy pequeño, no tiene datos de autor pero sí de edición (México) y de traducción "resumida" (M. Albar).

¿Quién fue Buffalo Bill?

William Frederick Cody fue un explorador, artista de espectáculos, cazador de bisontes y soldado norteamericano (1845-1917). Mientras leía su biografía en Wikipedia me doy cuenta que es una leyenda. Por momentos es un rudo soldado, cazador de bisontes y por el otro un defensor de los derechos universales al reconocer la igualdad entre los seres humanos: hombres y mujeres, descendientes de europeos y amerindios. No sé cuánto hay de verdad pero parece haber sido un personaje interesante. La biografía poco confiable dice que incluso en sus últimos días estaba en contra de la caza indiscriminada.

El libro como objeto

La principal bondad, no me atrevo a decir la única, del libro en cuestión es que es muy bello en tanto que objeto. Es un genuino libro de bolsillo, algo que comprobé al salir de la librería y colocarlo en el bolsillo trasero de mi jean. Está excelentemente diseñado con letras grandes y con un formato pequeño pero cómodo para las manitos de los niños.

Geometría y cultura


Leí un 20% del libro pero con ello me bastó para descubrir que entremezcla western y suspenso (no sé si hay una referencia velada a Gilbert K. en el personaje del "conde de Chesterton"). Ahora bien, mientras meditaba si leerlo completo me cuestioné ¿si el libro es una tortura para mí, un lector de obras del s. XVI y XVII qué sería para un niño? También me pregunté ¿qué podría aportar a la formación de ese lectorcito? Y allí se me ocurrió lo siguiente: el ángulo de incidencia de una obra equivale culturalmente al ángulo de reflexión de la misma. Es decir, una obra que aspira a poco difícilmente consiga una reflexión mayor de la que la originó.

7 rechazos del solipsismo:

Rafael Catherine Llodrá-Llopis dijo...

Bonito el libro sí que es. Yo me enamoré hace poco de un libro titulado Filosofía en invierno, de Ricardo Menéndez Salmón, justamente por eso: pequeñajo y precioso. Tanta suerte que el contenido le hiciera justicia.

vfedor dijo...

Me quedé con una imagen que comparto:
el relato de una vida es una biografía, el relato de una historia, es una ficción.

El Gemelo Malvado en Trasnoche (Se Nota) dijo...

Esto se llama pescando en el facilismo: ¿el grado de conocimiento público de una obra equivale a la N potencia de su difusión y mercadeo aunque el cuadrado de la hipotenusa de su autor sea un mero coseno de Pi?

Daniel Rico dijo...

Habia una cancion muy bonita sobre bufalo bill, venia en el lado b de el simple "el mono relojero", creo que la cantaba leo dan... que viejo soy, que verguenza.

Saludos.

goloviarte dijo...

aquiestatublog cumple año y medio,por eso te doy las gracias por participar con tu blog en mi modesta aventura,
ademas ahora se pueden comprar mis cuadros en http://goloviarte.blogspot.com
espero que no te moleste esta información,gracias

Walter L. Doti dijo...

En libro en mis manos me parecía horrible. Ahora en la foto, me parece encantador. Si pudiera, lo compraría. Lo que puede la publicidad.

Me parece genial la tesis apuntada al final. Recordé inmediatamente a James Joyce (el gemelo de Davor Suker, según nuestro amigo Federico) quien después de escribir su Ulises (editado de acuerdo al orden en que se juntaran del piso las hojas manuscritas de una novela común, según el querido Fogel) dijera que le había incorporado deliberadamente tantos enigmas y misterios que generaciones enteras no acabarían por descifrar su obra maestra. Una linda ilustración del caso.

Pelusa dijo...

A mí me gustó más "Alfio Basile y el enigma del doble 5"