viernes, abril 03, 2009

Guichard "Les tétons"

Tenía ganas de ofrecerles algo verdaderamente bueno. Como no logré producir nada interesante en esta noche me decidí a dejarles una vieja traducción de un poema (sin los versos que aluden al poeta Marot). El mismo está extraído de un libro del s. XIX, de un tal Mércier, Éloge du sein des femmes. Los dejo con Guichard.

El ojo no puede ver nada más dulce.
¡Bienaventurada la mano que los tiene a placer!
¡Y más dichosa aún la boca que los besa!
¡Ay! ¿por qué turbar su libertad?
Ningún ajuste los adorna más como la entera desnudez.
Estos necesitan gordura, elasticidad, el intervalo que los separa, la elegancia del raso, la amable redondez, el botón encarnado de la rosa naciente, este botón que sobrepasa la forma y el color, el transparente tisú de nieve deslumbrante, y el azul que por debajo se divisa y serpentea.
¡Todo es visto, apretado, devorado, oh todos los pechos, pechos victoriosos, obras maestras del amor, pechos… pechos de los dioses!
Débil mortal, renuncia a cantar su imperio; todo el Olimpo reunido no podría bastar; y, lo que hace su premio, lo que hace mi felicidad, cerca de estos pechos siento… siento un corazón.

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