jueves, junio 04, 2009

Sofofilia

Soy un superficial. Puedo caer en la tentación de unos ojos indiferentes, o en unos pechos abundantes y estrábicos. Puedo deleitarme con el flamear de un cabello lacio o la anarquía de unos rulos. Todos los colores tienen su sensualidad y me extasía encontrar nuevas combinaciones. Otra cosa extremadamente placentera es el perfume de mujer y cómo éste se entremezcla con el aroma natural de su cuerpo. No soy muy amante de las ánforas pero hay algunas que están llenas de ambrosía, tampoco me agradan demasiado las magras pero lo olvido al verlas moverse con delicada agilidad. Me deleita ver a las mujeres, sentirlas, saborearlas. No obstante, desde hace unos años (o quizá desde siempre y lo descubrí en estos años) me fijo en algo de ellas en lo que jamás habría reparado: necesito que piensen, que hablen, que vivan, que disientan, que argumenten. Y cual el peor pervertido debo confesar que eso estimula mi libido.

Hace unas horas discutía con mis amigos en torno a si sería feliz o no llevando la vida de Hugh Hefner (dueño o ex dueño de Playboy) y la verdad creo que no. Por más que tuviera acceso a las aristas más variadas de la belleza femenina, hoy necesito eso otro. Vengo de recorrer algunos blogs y me alegra saber que pese a tantos impedimentos hay bellezas pensantes, cuestionadoras que se rebelan contra un lugar de mero objeto estético.

Vivan las seguidoras de Palas Atenea: Hipatia, Hiparquía, Aspasia, Diotima, Hildegarda, Arendt, entre tantas otras. Vivan mis amigas con las que llevo inteligentes y distendidas charlas. Vivan todas aquellas que legan a sus hijos el deseo de saber.

10 rechazos del solipsismo:

Rafael Catherine Llodrá-Llopis dijo...

Síndrome de Pigmalión, o algo. Esto le haría mucha gracia a Camille Paglia, supongo... Mi lobo no cae en una cosa ni en la otra; no por virtud, sino por ignorancia: ¿quién conoce a todas las mujeres -y a todos los hombres, para tener con qué comparar-?. Quizá el mejor argumento para no caer en maximalismos y/o reduccionismos con la cuestión del género y la inteligencia lo leí en un misógino-antisemita del quince, nada menos que Otto Weininger... No existe el hombre puro ni la mujer pura: sólo hay mezcla. Luego la genética nos dice algo parecido, para quien sepa leerla... ¿Cómo sacar conclusiones de algo para lo que ni siquiera existe un modelo absoluto? Um, creo que me he desviado ligeramente: ¿cuál era la pregunta?

Femina Videns dijo...

Pero por qué se siente pervertido??

Es lo más normal del mundo. Y por otro lado, a nosotras también nos gustan los hombres que piensan, que desean y actúan.

Y además, ustedes, hombres, también son objetos estéticos.

Es decir, estoy de acuerdo con tus ganas de compartir algo más que el erotismo... Pero no entiendo por qué te parece más difícil lograrlo con una mujer que con un hombre.
Tan pocas mujeres inteligentes conociste??

Hay muchas!

Gregorio Luri dijo...

Pero lo más profundo está siempre en la superficie. Fíjese lo que pasa con el alma: su fondo más negro está en la piel.

Anónimo dijo...

Yo sólo conozco dos mujeres inteligentes.

El otro día dijo Martín Lousteau: "Creo que la inteligencia está sobrevalorada y la belleza infravalorada. Si ambas son dones, ¿por qué la primera se considera profunda y la segunda una frivolidad?"

Esponjita dijo...

Bienaventuradas de nosotras de que existan tipos como usted. Bienaventuradas de nosotras, las que tenemos mejor relación con los libros y los intelectos colocados en bella ánfora, que con los espejos.
(Porque, dijo Sor Juana, hay aquellas que se esfuerzan más en poner bellezas en su entendimiento que su entendimiento en las bellezas, aunque a veces el pobre entendimiento no puede evitar irse también detrás de los ojos verdes... )

Alejandro dijo...

Degenerado...

XD

Usted no es el primero que escucho hablar así. Yo no sé qué tienen de malo las rubias estúpidas... a parte del hecho de ser estúpidas claro,je

Saludos.

Fogel dijo...

Duro...durisimo. No sé como comentar algo sin ofender a nadie y sin faltar a lo que pienso. Durante toda mi vida me sentí atraido por las mujeres llamadas "inteligentes", sin serlo yo mismo, acaso, y por lo mismo, que creía estar en igualdad de condiciones, sentirme así con un par y no un simple objeto de placer, y qué equivocado estuve...por ser ellas las "pensantes", yo cubría sin saberlo el rol de "objeto sexual", y me creía tan listo...
Hoy reconozco y admiro a la persona que disfruta de su capacidad de crear y dicernir, sea esta de cualquier género, hombre, mujer o un asexuado anciano, pero la líbido, el interes sexual, la pura atraccíon por deslizar mi piel sobre otra piel, no puedo mentirlo, se despierta con mucha más facilidad si me encuentro ante una mujer que me sostiene la mirada. Descarto a las inseguras que bajan los ojos e ignoro a las que me ignoran. La belleza física queda en un digno segundo lugar, y la inteligencia...eso ya fué. La mató internet, un libro, o una buena peli. Pero atención, siempre enfocandonos en lo sexual, cómo le sucede a nuestro filosofo y blogista en cuestión, porque si de casarse y tener hijitos fueramos a hablar, de formar una familia y compartir un camino todo lo que dure este juego de la vida, nadie debería tener ninguna duda, sólo se puede hacer lo qué el corazón mande, pues acá poco tiene que hacer el intelecto, y como dicen por ahi..."RAZONES TIENE EL CORAZÓN, QUE LA RAZÓN DESCONOCE"

Ya me tengo que ir. Un abrazo

Fede dijo...

¿Lo excita la inteligencia? ¡Qué enfermo, che! ¡Y encima lo cuenta!

Esponjita dijo...

Vale: acabo de caer en la cuenta de lo que me pasa.
Padezco una espantosa sofofilia.
Si el asunto fuera, como dice Fogel, pa' casarse, tener hijos, etc, el asunto no sería una degenerada filia.
Pero no (quizás, así toda misógina, mi problema es que soy mujer). Y entonces Schopenhahuer tiene razón con eso de que las mujeres nos fijamos en la inteligencia de los hombres por puras razones de mejoramiento de la especie (y ni siquiera puedo citar a Schopen, caray).
Entonces yo me quiero llevar a la cama a los hombres inteligentes. ¡Santo cielo!.
Pero para que funcionen mis pervertidos planes, pues tengo que encontrarme un hombre que padezca una parafilia similar... por el problema que tengo con los espejos.. ¡chin! (según yo, la traducción de 'chin' es algo como 'mecachis' según mi diccionario mexicano-mafaldesco-mexicano).
En fin.
Padeceré pues mis parafilias.

Walter L. Doti dijo...

Coincido con Fogel. La belleza no importa tanto cuando uno logra la seguridad suficiente como para no creer que la imagen que proyectará en los demás vendrá de la mano del bagayo que tiene al lado. Y la inteligencia ya fue... cualquier aburrido puede pasar por inteligente.
La clave está - por estos días - en la seguridad y la capacidad de crear.